A propósito de todo (memoria contra el expolio)

Artículo escrito para el blog ‘Vientos de Cambio Justo‘, como primera colaboración. Tiene intención de continuidad periódica.

Desde mi observatorio. ‘No habrá empleos en un planeta muerto’

Abordo aquí un repaso, mediante algunas pinceladas, a la historia de la consolidación del poder de los negocios en nuestro sistema socioeconómico. Y algunas soluciones, centradas en la utilidad de la memoria contra los expolios del presente. Este es un primer artículo marco global, con algunas ideas y frases que pueden ser confusas, pero que se irán desgranando en sucesivas entregas en el mencionado blog amigo, y también en este Blog por el Cambio Eco-Social.

“… tuve la oportunidad de referirme al fenómeno de las corporaciones transnacionales y destaqué el vertiginoso crecimiento de su poder económico, influencia política y acción corruptora. De ahí la alarma con que la opinión mundial debe reaccionar ante semejante realidad. El poderío de estas corporaciones es tan grande, que traspasa todas las fronteras”

50 años hace que Salvador Allende pronunciara estas palabras en su histórico discurso en la ONU. El 6 de diciembre se celebró el 44 aniversario de nuestra condicionada Constitución. Y el 10, el de la Declaración Universal de los Derechos Humanos (DDHH), que en 2023 cumple 75 años (vean en qué estado: ¿Dónde están?). Diciembre es un mes de aniversarios clave.

La memoria falla, cada vez más, hasta el punto de que se ha perdido la conciencia social de las causas de las calamidades sufridas por la humanidad en las dos guerras mundiales. Cabe preguntarse si alguna vez la hubo. En nuestro país no existe conciencia social colectiva sobre el nivel de terror sangriento al que fuimos sometidos en 1936, y menos sobre las causas y circunstancias que hicieron que un grupo terrorista, apoyado por las élites (aristocracia, iglesia y oligarcas) tomara el poder mediante el genocidio que Paul Preston denominó acertadamente el holocausto español. Y ese poder sigue aquí, mezclado, virado con el de los nuevos amos del mundo: una coalición tóxica de fondos, macro empresas y sus aliados políticos y mediáticos

‘El horror, el horror’ (J.Conrad ‘El corazón de las tinieblas’)

Realmente, existe un boicot a la definición de terrorismo: ‘no nos conviene’. De la radio de Queipo de Llano a la radio de las mil colinas. De la Sevilla de 1936 al genocicio de Ruanda en 1994. Seis millones de muertos, de una forma atroz. Y eso que dijimos ‘nunca más’ (En la Declaración Universal de los Derechos Humanos, en el Informe Sábato sobre la dictadura Argentina, en el desastre del Prestige). Como siempre, han sido los negocios y la maldición de los recursos la causa y consecuencia de todos los horrores. Del caucho y el petróleo, al coltán, litio, diamantes…  El empresario dueño de la radio que alentó y financió aquel genocidio no ha sido detenido hasta hace muy poco. La última escena de la película Amén (Costa Gavras)  lo dice todo: ‘hay mucho trabajo que hacer, en Latinoamérica, en Asia, en África’’ (utilización de los nazis y sus métodos en la lucha contra los derechos de los pueblos). Se está cumpliendo la advertencia de Orwell sobre el totalitarismo (del poder corporativo, aliado con los estados). Sí, si seguimos así, puede que incluso los algoritmos corporativos gobiernen el mundo. 

Todo está escrito en El Orden del día

Los agentes comerciales, los conseguidores, han minado la democracia global. Están en todas partes. En las fundaciones, en la Universidad. También en la izquierda, y en los sindicatos. Es el triunfo del modelo de EEUU, donde tras cada político hay un lobby. Estamos paralizados. Ha triunfado el pragmatismo cortoplacista, y han ido apartando a los molestos. Y con ello, a la utopía. ‘José Carlos, si no puedes contra ellos, únete a ellos’; ‘desengáñate, el mundo es de los malos’; ‘sí, tu plan está muy bien, y se ha aprobado, pero no nos conviene’… Frases del 2008 de ciertos líderes sociopolíticos, cuando estalló la crisis anterior, que retumban en mi cabeza. Doce años después, ante la oportunidad de incluir algún criterio de condicionalidad eco-social en el momento álgido de la crisis del COVID la frase fue: ‘José Carlos, olvídate. No van ha hacer nada. Están aterrorizados. Van a pedir que vengan todos los fondos e inversores posibles, sin casi ninguna condición’. Y así está siendo.  Ya es hora de organizar la resistencia. Agrupémonos todas. Porque hay gente razonable en todos los estamentos citados.

De la pesadilla de Darwin a la pesadilla de Orwell (1984)

Una socialdemocracia adaptada a la colaboración público privada, a ese inmenso poder corporativo, se turna en el poder con una derecha (y ultraderecha)  que hace tiempo está en manos de la economía de la especulación tóxica. Todo se precipitó con Reagan y Thatcher. Y qué poco caso se le hizo, en aquellos años, al informe encargado por la Unesco sobre el poder de las corporaciones mediáticas (informe Mc Bride) Fue también el momento del impulso de ese modelo de capitalismo popular, que luego pasó a la corrupción popular que representa como nadie el sistema Berlusconi. ‘Tony Blair fue mi mejor obra’, decía Thatcher. Y hoy, continuamente intentan apartar a gente como Corbyn o Ken Loach, apostando por los viejos barones (Borrel en la UE, que de su papel en Abengoa al que está haciendo en la guerra de Ucrania, entre la torpeza, la inacción y la piromanía,  es todo un ejemplo). Sólo en Francia parece que se atisba un cambio, y apoyan a Melenchón, más que por convicción, por el hundimiento del partido socialista. Tienen ya que abandonar el lado oscuro.

 ¿La vida secreta de las palabras?

Vivimos  en la impunidad -avalada por esa Constitución condicionada- del emérito, de la corona, como agente comercial del Ibex/Marca España; la impunidad con la que la iglesia se apodera (casi) definitivamente de 100.000 fincas, palacios, templos (qué decir sobre su red pederasta y su complicidad en el crimen de los niños robados); la impunidad y el descaro con el que las empresas se revelan ante cualquier intento de regulación, amenazando (y cumpliendo) con subir los precios, en todos los sectores y mercados (y sus beneficios, creciendo. Increíble, cómo siguen apareciendo informes sobre el aumento de las retribuciones de cúpulas y directivos. ¿no estaba claro, ya, de quién es la culpa de la inflación?). Se ha repetido mil veces: la desigualdad disuelve la democracia.  Hemos vivido cómo el poder judicial, el mediático y el empresarial se unen en esos sistemas de ‘lawfare’ tan eficaces (de Lula, Assange,  a nuestros casos más cercanos: Victoria Rossell y a todo lo ocurrido aquí en Sevilla), contra los ecologistas, contra los denunciantes. Hay que desenmascarar a toda esa saga de jueces y juezas corruptas, y visualizar sus conexiones con la política y los negocios tóxicos (en especial, la impresentable, la saga de ministros y compañeros de pupitre del Aznarismo).

Hemos vivido cómo se ha desvanecido -de nuevo, como en el 2008-la posibilidad de reformar el fracasado sistema de mercados, evidente en la crisis del Covid. ¿Qué quedó de todas aquellas solemnes promesas de reformas y de ‘mea culpa’? . Nada. Se reforzó el poder empresarial. Incluso la violación masiva de los Derechos Humanos perpetrada en las Residencias de Mayores ha estado hasta hora, protegida por la inacción del deber fiscalizador del Estado.

Avanzan los nuevos proyectos mineros, las macrogranjas (tremenda, la reacción al simple señalamiento del sobreconsumo de carne), el asalto al agua como negocio (Doñana…); el abandono de Palestina, del Sáhara; el mundial de Qatar, como cumbre de impunidad del negocio y la corrupción en y desde el deporte; lo ocurrido en la valla de Melilla; el auge de la burbuja de la energía del hidrógeno verde como nuevo negocio para los imperios del  gas, la nuclear y las viejas energías fósiles, que también son parte ya de la nueva burbuja de renovables. La vuelta al crecimiento irracional en vez de reforzar la línea de un decrecimiento equitativo enfocado a la felicidad y al bien común. Es el imperio de la economía especulativa, de la mentira, el triunfo de la ‘lex mercatoria’ y de la taxonomía del lucro, de los necios que confunden valor y precio (lean a José Manuel Naredo). La gran inmatriculación: estamos asistiendo al último asalto a los bienes públicos (agua, tierra, aire, fuego -energía. Salud, educación social, … vida) de un capitalismo desbocado y reaccionario ante cualquier intento de regulación razonable (económica, social o medio ambiental). 

Las religiones son parte del apoyo mediático de este imperio. La iglesia católica, en especial,  es una multinacional más. Quizá, la multinacional primigenia. El modelo de influencia global. Urge avanzar hacia un laicismo real

Plan de acción

Organicemos pues la resistencia, para el futuro. No abandonar el plan de cambio y condicionalidad eco-social. No abandonar a las rebeldes, a los rebeldes, a las denunciantes. El sumar no puede estar condicionado a un ‘no molestar’ a los muy poderosos;  no puede ser sólo para las y los pragmáticos. Apartar a los molestos significará el fracaso de cualquier proceso de cambio, la consolidación de ese inmenso poder corporativo frente al que tantos se han rendido o adaptado. Hay que acabar con la inmensa división y fragmentación de las fuerzas progresistas (políticas, y asociativas). Hay gente muy razonable en casi todos los partidos y asociaciones. Hay que terminar con la actitud ‘pero este no es de los nuestros’. Pero hay que terminar con la cultura de la competitividad irresponsable (competimos unos contra otros, de forma cainita,  incluso para aplicar las soluciones), y pasar a la cultura de la colaboración. 

  • Recuperar la memoria, por justicia, verdad y reparación. Y por lo que atañe a este plan, para evitar que siga el expolio de los bienes públicos. Del planeta. De las generaciones futuras. Las causas y consecuencias económicas del golpe. De los golpes.
  • Avanzar mediante mapas de la especulación, que es la causa de todos los males,  para que la próxima generación no sufra el flagelo de la deuda (hoy el foco estaría en  la aplicación de los fondos ‘next generation’). Apoyar los las iniciativas de Boicot, sanción, desinversión (BSD).

Contra La Gran inmatriculación. El último asalto

  • Recuperar Constituciones saboteadas (violentamente, como la nuestra de 1931 ) y activar nuevos derechos (algunos ya están en artículos, como en la actual. Incumplidos), que incluso ya están siendo propuestos en otras (véase el intento de hacerlo en Chile, aunque atención, sigue vigente la constitución de Pinochet), como los derechos de la naturaleza, o el derecho a un medio ambiente sano.
  • • Reactivar el Tribunal penal internacional y Tratado vinculante sobre Derechos Humanos y empresas, para controlar el poder de las multinacionales, tipificando también el ecocidio como crimen contra la Humanidad y las generaciones futuras. 
  • Avanzar en los procesos regulatorios sobre la transparencia, sobre el pasado y el presente. Para un futuro verdaderamente sostenible. Garantizar el Derecho a Saber. El derecho a la verdad. Superar las limitaciones de leyes como las de nuestra nueva Ley de Memoria Democrática (pero al tiempo, aplicar todo lo bueno que incluye) e impedir más vetos y limitaciones a otras que se están elaborando, como la de secretos oficiales. Abrir, como las grandes alamedas -que decía Allende- definitivamente los archivos, en los que está el origen ilícito de muchas fortunas y poderes.

Hay que desenmascarar a los saboteadores de estos procesos,  y a su modus operandi, para crear una verdadera marea de indignación popular organizada y unitaria, con consecuencias políticas contundentes.  Para terminar contra la asimetría de la aplicación de la justicia internacional (Lean ‘La narrativa’), para luchar contra el abandono de la Cultura de Paz, la memoria, contra los expolios históricos y presentes, es la clave.

Continuará en sucesivas entregas. Pistas:

  • Plan de Eco Economía
  • Plan Memoria contra el expolio
  • Constituciones asesinadas y nuevas constituciones.


José Carlos González Lorente @jcarlosgonz. He sido responsable institucional -durante casi 20 años- de un proyecto de Cambio Eco-Social, basado en la regulación vinculante de un sistema de transparencia,  rendición de cuentas e indicadores clave.  Sigo en ello, ya en modo de activista social independiente, muy en modo rebelión o extinción.


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Publicado por JOSE CARLOS GONZALEZ LORENTE

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