La movilidad sostenible desde el carril bici de Sevilla

Cartel del acto del domingo 3

Este artículo, como casi todos los del blog, está en modo de actualización permanente. Añadiré novedades, aportaciones y mejoras. Hilo de twitter (me resisto a llamarlo ‘X’) de este artículo y su debate.

El conflicto se visualizó el domingo 2 de Junio, en la movilización para defender el carril bici en Luis de Morales (¡con lo que ha costado el Metrocentro, y encima ni siquiera quieren eliminar uno de los 6 carriles para vehículos a motor ! ) Una bicifestación y concentración para defender nuestro modelo de Movilidad Sostenible, línea de acción clave de nuestro objetivo de una ciudad verdaderamente sostenible, pacífica, amable. Una ciudad para las personas, y para un planeta mejor.

Creo que es importante enmarcar este conflicto en el contexto internacional de involución contra el proceso de avance en una regulación vinculante para detener el cambio climático y a favor de la recuperación de la naturaleza. Lo cuento en este vídeo difundido por la agencia EFE , al comienzo de la bicifestación del domingo, junto a Lola Luque, de la Red Sevilla por el Clima:

Dossier de la web de Ecologistas en Acción y de nuestra actuación:- Comunicado,  manifiesto, convocatoria bici-festación para el 2 de junio. También está en la agenda . – Informativo sobre la reunión con la Delegación de Movilidad del Ayuntamiento (22 de mayo)  – Nuestro comunicado y denuncia del 8 de marzo – Importante:  recordar nuestras alegaciones contra el Metrocentro en, ¡2018! Contiene argumentos clave.

(Actualización: este verano se han hecho cambios en el organigrama del Ayuntamiento de Sevilla y sus dirigentes. Y gracias a la movilización ciudadana, en el pleno del 19 de Septiembre se ha dado un cambio en los procesos de participación ciudadana. Parece que se reactivan los Consejos, pero habrá estar muy encima para que se materialice. Y luego, que funcionen… En breve, nuevo post)

Se ha subido el manifiesto a la web de una de las 7 organizaciones que convocamos , para que pueda firmarse por web, aquíHay otra opción, más genérica, en la plataforma Change

Este artículo, como casi todos los del blog, está en modo de actualización permanente. Añadiré novedades y mejoras.

José Carlos González Lorente. Miembro de A Contramano, de Ecologistas en Acción, de Asedeca-Picp (Plataforma de defensa de los caminos públicos) y de la Plataforma de Sevilla para la Defensa del Patrimonio (Red Recuperando) – @jcarlosgonz

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(*) Por su importancia, pego aquí directamente este artículo, publicado en el Diario de Sevilla el 04/06/2024:

IGNACIO GALINDO PINTO, JAIME SIERRA MUÑOZ, JULIÁN SASTRE GONZÁLEZ Y MANUEL CALVO SALAZAR – Consultores e investigadores especialistas en movilidad sostenible

La nueva ciudad necesita espacio

Los autores reclaman que se aproveche la obra de Luis de Morales para redistribuir su espacio público y conseguir una ciudad “más amable, verde y justa con todos”

Durante décadas, el desarrollo de las ciudades se ha basado en dos fenómenos complementarios. Por una parte, se implementó un sistema de movilidad fundamentado en el uso del automóvil. Por otra parte, este uso deviene en instrumento imprescindible para dar pie a procesos de rápida extensión territorial difusa.

Todo ello ha generado más movilidad, tráfico y congestión en un círculo vicioso bastante ineficiente. Pero la disponibilidad barata e ilimitada de combustibles fósiles, que sustenta este sistema, está llamada a su fin debido a cuestiones ambientales (cambio climático, calidad del aire) y a motivos geopolíticos y geológicos.

Por estas razones debemos operar una transición hacia otros sistemas de movilidad y hacia otro modelo urbano y urbanístico que reduzcan o eliminen la dependencia de los combustibles fósiles, antes de que sea demasiado tarde. Por otro lado, ya sabemos también que reducir la solución de la movilidad a la adopción generalizada del coche eléctrico sería un error, pues solo resolvería, y con dudas, el problema de las emisiones de efecto invernadero, manteniendo los problemas de accidentalidad, congestión, ocupación de espacio público y la degradación y fragmentación del territorio. Y ello sin entrar a considerar los problemas derivados de la creciente necesidad de extracción de minerales para su producción.

En el nuevo horizonte de movilidad sostenible que se propone hay tres cosas claras. Primero que la movilidad activa (ir a pie y en bicicleta) jugará un papel central, por ser limpia, sencilla y autosuficiente. Segundo, para los viajes más largos, será necesario operar una alianza entre esa movilidad activa y un sistema de transporte público eficaz, barato y que no tarde décadas en estar operativo. Tercero, todo lo anterior debe producirse sobre la base de una redistribución masiva del espacio público urbano de la ciudad, restando espacio al automóvil y al tráfico para destinarlo a alojar a las opciones de movilidad más sostenibles y eficaces.

Los cambios que señalamos no son un sacrificio. Muy al contrario, existen ya infinidad de estudios y evidencias que insisten en que las ciudades que están operando cambios hacia esta redistribución generalizada del espacio público funcionan mejor social y económicamente porque se vive mejor en ellas. En ese proceso, la administración tiene que trabajar en el desarrollo de una oferta óptima de los modos a promover (movilidad activa y transporte público), dándoles todo el espacio necesario, lo cual pasa por dificultar el modo a trascender, es decir, el automóvil y su uso abusivo.

En ese camino sucederán conflictos: habrá quien piense que comprometer el tráfico de automóviles es una gestión pública deficiente (“¡cómo van a quitar carriles al tráfico, con los atascos que hay!”), a la par que la valentía para aplicar medidas necesarias, probadas y contrastadas, es a veces complicada en prácticas políticas cortoplacistas y pendientes de contentar a todos.

La nueva jerarquía de transporte debe hacerse evidente y funcional reequilibrando los usos y el espacio disponible en las calles de la ciudad. Es decir, haciendo que el coche, parado o en movimiento, deje de ocupar la mayor parte de un espacio público que debe ser empleado para albergar más y mejores vías de transporte público, carriles bici y aceras (sin que se mercantilicen con usos comerciales abusivos).

Más allá del punto de vista técnico, esto es también una cuestión de justicia. El espacio público es finito y valioso, pero sobre todo es común. No todos están en condiciones de conducir o permitirse un coche, por lo que ciudades donde el 70% del espacio público lo ocupa el tráfico motorizado, que es la tónica común de las ciudades de España, según un estudio de la Red de Ciudades que Caminan, distan mucho de ser ciudades que promueven la justicia y la equidad.

Esta visión de movilidad sostenible no puede pasar de largo en nuestra ciudad. Cada proyecto, cada actuación en las calles de Sevilla, debe disponer más espacio para peatones, ciclistas y transporte público. Siendo pues una prioridad, esta nueva realidad debe materializarse sin la clásica supeditación al tráfico rodado, como ha sido la norma desde hace décadas. Ese sesgo “coche céntrico” es la barrera que nos impide mirar más allá.

Un buen ejemplo lo tenemos en las obras, con sus desvíos y cortes de tráfico, donde el flujo de coches, tras algunos días de adaptación, se reordena hacia otras opciones: vías alternativas, otros medios de transporte, reorganización de agendas…Así descubrimos que, en efecto, el tráfico se puede “evaporar”, es decir, disuadirse o inducirse negativamente. Es un fenómeno que, aunque de difícil medición, no puede obviarse y además sucede sin grandes traumas. Si lo aceptamos para las obras, con sus incómodos ruidos y suciedad, ¿por qué no para conseguir una ciudad más amable, verde y justa con todos?

¿Por qué no aplicarlo, por ejemplo, en Luis de Morales, donde el supuesto “caos de tráfico”, consecuencia de la obra de ampliación del Metrocentro, fue cayendo progresivamente en el olvido? El Ayuntamiento no debería tener miedo a construir una calle mejor, ganando espacio a costa de carriles de tráfico y manteniendo el carril bici mejorado que se proyectó inicialmente y que se estaba ya ejecutando.

Al contrario de las promesas del marketing de la automoción, la buena vida no necesita coches porque todo está lejos, sino proximidad para poder movernos libres, con variedad de opciones y autónomamente. En esa ciudad está el futuro. Hoy esa nueva ciudad necesita espacio.

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Defender la Alegría. Ver el modesto video montaje que hice con mis grabaciones en la bicifestación del domingo 2:


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Publicado por JOSE CARLOS GONZALEZ LORENTE

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